Listen

Description

Los redimidos no callan. No pueden. El Evangelio no solo nos desata del pecado, sino que nos suelta la lengua para cantar. Los labios que antes maldecían ahora bendicen. Las bocas que antes murmuraban ahora entonan salmos. Y los corazones que antes latían al ritmo del mundo, ahora palpitan con gratitud, devoción y gozo en Cristo.

El Salmo 47 es un salmo de realeza, una explosión de júbilo delante del trono de Dios. Pero no es un mero arrebato emocional: es un mandato litúrgico, un imperativo doxológico. “¡Batid las manos!” —sí, es un mandato. “¡Aclamad!” —no es una sugerencia para los días soleados. ¡Es el llamado de Dios mismo a su pueblo redimido!