Él reina, él es bueno, él nis guardará ¿Acaso puede haber mejor refugio y defensa?
¡Cristo Reina!
Por lo tanto, nada es casualidad ni coincidencia, nada le sorprende ni le frustra – él no sufre accidentes ni soporta contratiempos; porque todo sucede bajo su autoridad, todo se somete a su perfecta, soberana y sabia voluntad.
¡Cristo Guarda!
Es él y no la suerte, ni el azar, ni el destino, ni la “madre naturaleza”, ni el karma, ni nada que ocurra ajeno a su providencia - es por él que tenemos sustento y abrigo, bendiciones en abundancia, protección del maligno y salvación del pecado y la condenación.
¡Cristo Beneficia!
Sin precio ni cobro, sin trueque ni negociación – no nos ama por que nos necesite, ni porque calcule que podrá beneficiarse de nosotros – él es el benefactor, nosotros los beneficiarios. Sus misericordias son nuevas cada mañana y su bondad es de generación en generación sobre el pueblo de su pacto.
El Señor es mi herencia, mi copa de bendiciones. Él cuida cuanto es mío. La tierra que él me ha dado es un lugar bello. ¡Qué magnífica herencia! Bendeciré al Señor que me aconseja; aun de noche me instruye. Me dice qué debo hacer.
Salmo 16:5-7