De alguna o de otra manera, todos hemos transitado el camino del extravío y nos hemos revolcado en el lodo de la impiedad; todos hemos tratado de escondernos en las tinieblas - y por lo tanto, sin importar nuestros méritos o esfuerzos, todos estamos en un grave problema ante el tribunal del Dios Santo.
Pero la buena noticia del evangelio es que Jesucristo vino a buscar pecadores para extenderles misericordia - vino a saldar las deudas de quienes en su ruina no pueden pagar, vino a solucionar con su justicia y su sacrificio la miseria, la maldad y la muerte en que nos encontramos inmersos.
Todos necesitamos esa clase de ayuda; todos dependemos de la Misericordia de Dios.
Con el misericordioso te mostrarás misericordioso,
Y recto para con el hombre íntegro.
Limpio te mostrarás para con el limpio,
Y severo serás para con el perverso.
Porque tú salvarás al pueblo afligido,
Y humillarás los ojos altivos.
{Salmo 18:25-27}