Al apenas haber iniciado un año más, es importante recordarnos a nosotros mismos que no es lo mismo soñar que priorizar. Soñar es imaginar en el "a lo mejor", es suspirar con el "tal vez", es añorar que "ojalá" algo ocurra - a diferencia de PRIORIZAR que es dedicar tiempo, voluntad, esfuerzo y perseverancia en aquello que ha sido colocado en la categoría de ASUNTO IMPORTANTE, no negociable, no postergable.
Al final del día (y del año), la vida se nos va en lo que establecimos como prioridad. La pregunta es ¿Esos asuntos, eventos y ocupaciones son realmente prioridades? ¿A la luz de la eternidad, habrán valido la pena?
Dios nos ayude a establecer nuestras prioridades con sabiduría.
Lista de prioridades para cada día del año;
Más ARREPENTIMIENTO, porque el pecado sigue siendo un lastre del cual debemos deshacernos.
Más APEGO; a la palabra de Dios y a la comunión con Cristo.
Más AGRADECIMIENTO; fuera queja, fuera amargura; demos gracias por la misericordia Divina.
Más ACCIÓN; pues la salvación por gracia produce obras de santidad.
Más AGUANTE; porque ninguna leve tribulación momentánea será fatal ni nos arrebatará la fe.
Más ADORACIÓN; porque para esto existimos - para alabanza de la gloria de Dios en Jesucristo.
Más AVIVAMIENTO; no aletargamiento, ni distracción ni negligencia, ni vacilación.
Tus misericordias
nuevas son cada mañana;
grande es tu fidelidad.
(Lam 3.22-23)