La opinión que tengan de nosotros puede ser mala o buena dependiendo de a quién le preguntemos – así ocurre con los políticos y así ocurre con toda autoridad; gobernantes, magistrados, patrones, esposos, padres y pastores - Es difícil reducirlo todo a blanco y negro; los hay buenos, los hay mejores y los hay excelentes – y así mismo los hay malos, los hay peores y tristemente los hay pésimos.
Siempre que tomemos una decisión, al emitir un juicio u otorgar una concesión, seremos evaluados por la opinión de las personas, recibiremos una calificación en forma de un “me gusta” o un “me encanta” pero también habrá los “no me gusta” y los “me enoja” – habrá que considerar la importancia de todas esas opiniones. Y sin embargo, alguien sabio se preocupará por la evaluación que cuenta más, temerá al juicio más importante: el del DIOS altísimo, que conoce los corazones y examina los pensamientos.
¿La opinión de quién te importa más? ¿La aprobación de quién estamos buscando?
…el rey viejo muere y viene otro más joven, y aunque el nuevo rey haya nacido en la pobreza, o haya estado en la cárcel, la gente lo apoya al principio. Sin embargo, con el tiempo habrá muchos que tampoco estarán contentos con él… {Ecle.4.15-16}