Ya sea que les llamemos “propósitos”, “planes” o “resoluciones” de año nuevo, hay una diferencia entre decir “OJALÁ que algo suceda” y afirmar “YO ME ENCARGO de que suceda” – mucha gente hace planes o proyecta cambios en términos de “ojalá suceda”, “a lo mejor ocurre”, “tal vez acontezca”, “quizá se den las cosas”… pero Dios en su palabra nos hace responsables de HACER todo aquello que nos venga a la mano (con responsabilidad, sabiduría y para su gloria) – Ecle.9:10
Los cambios en la vida no ocurren año con año, sino día a día; el fin de un año e inicio de otro no es sino la oportunidad de hacer un corte de caja tras 365 días sabiamente invertidos o trágicamente desperdiciados – y no es sabio dejar el calendario fluir con la idea de “ojalá sucedan las cosas”, sino asumir la administración de nuestros días ¿Cómo viviremos? ¿Qué prioridades nos dirigirán? ¿Qué rumbo tomaremos cada día?
En este episodio hablamos de cuatro resoluciones para cada día - cada día con Cristo es de bendición, crecimiento y bienestar camino a la dicha total; cada día sin Cristo es un desperdicio y una lamentable equivocación del rumbo - la diferencia la hacen las decisiones que tomamos respecto a Jesús ¿Qué tanta importancia le daremos? ¿Cuánta autoridad tendrá sobre nosotros? ¿Cuánta confianza depositaremos en él? ¿Con cuánta seriedad nos tomaremos Su palabra?