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Si alguna vez supiste de un programa llamado “tunéame la nave”, entenderás de lo que estamos hablando. Mecánicos y hojalateros profesionales recibiendo en su taller un auto desvencijado y maltratado para darle una renovación – cuestión de cambiar pintura, remendar los asientos, añadir algunos repuestos y listo, el auto queda “como nuevo” – porque en realidad es el mismo, pero con una apariencia mejorada… funciona para los autos, pero de ninguna manera funciona para la vida.

Muchas personas, sin embargo, tratan de tunear sus vidas; encontrar significado y sentido con una simple mejoría de apariencia, con un cambio en lo exterior – disimular, fingir, aparentar y maquillar ¿Qué puede salir mal? …pues nada, que no será suficiente con una tuneada – lo que el ser humano requiere no es una maquillada ni mucho menos un “filtro” que atenúe su condición.

Cristo no vino a la tierra para mejorar nuestra vida, ni para complementar nuestra existencia – él no pretende aplicar maquillaje a nuestra angustia ni remendar nuestras miserias. Él vino a hacer todas las cosas NUEVAS – transformación, recreación, metamorfosis y santificación; es la manera de operar de Cristo a nivel de corazón - no en la superficie sino desde el interior.

Nueva la criatura, nuevo el nacimiento;

es metamorfosis desde nuestro adentro.

porque Cristo no remienda, él no nos maquilla,

no es una tuneada lo que nos aplica -

de la vida antigua Él nada recicla,

una nueva obra es la que fabrica.

Salvos por su gracia, limpios en su sangre,

hijos adoptados por el amoroso Padre;

Intenciones limpias, casto pensamiento;

dirigen a los santos a cada momento.

Santos que batallan, tropas que militan

mientras van corriendo, en Cristo la mirada fijan.

¡Bienaventurados los que son lavados!

sus lugares en los cielos ya tienen reservados,

todo su pecado ha sido perdonado,

porque en Jesucristo todo está pagado.



Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

(Mat 5:8)