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Description

Al clamar "Santificado sea tu nombre" estamos renunciando a toda pretensión de grandeza, a toda vanagloria y a toda visión que nos coloque a nosotros mismos en el centro de las cosas, porque reconocemos que toda la gloria sólo la merece nuestro Señor y pedimos que nuestro Padre manifieste su santidad y poder entre los hombres, de manera que todos lo reconozcan como Dios.