La vida cristiana es un llamado al gozo, a la paz y a la bienaventuranza - pero mientras esperamos la redención completa es también una lucha, una guerra contra el poder de la carne, una batalla contra las asechanzas del diablo y un combate contra el engaño del mundo.
Esta guerra no se pelea en nuestras propias fuerzas, sino en el poder de Cristo - es en su fuerza y su Espíritu que podremos permanecer firmes y llegaremos a ser más que vencedores.
La oración es un clamor de ayuda y auxilio delande de Dios en busca de su ayuda y su fortaleza - es un recurso para la guerra espiritual que igualmente sirve para echar fuera toda vanagloria, para despojarnos de amarguras y quejas, para ejercitar la gratitud y la adoración y para que nos quede siempre bien claro que aunque nosotros somos débiles, mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo - ¡Venceremos en el nombre del Señor!