¿Qué sentido tiene orar, si Dios hará de todas formas lo que él ha decidido hacer?
¿Cuál es el propósito de hacer una petición o exponer alguna necesidad en oración, si Dios ya de antemano sabe qué le pediremos y cómo va a responder?
¿Y si oramos muchas personas por un asunto, será más "efectiva" la oración?
¿De que me pierdo si no oro?
Este tipo de preguntas surgen cuando consideramos la soberanía de Dios y sus implicaciones para la práctica de la oración.
¿Será que hemos reducido la oración a un mero momento de peticiones? ¿Y qué tal si Dios aunque no opere de la manera en que esperamos, está de todas formas haciendo cambios importantes?
¿Qué pasa si descubrimos que la oración no garantiza un cambio de circunstancias, pero sí propicia un cambio en nosotros?
De esto hablaremos en este episodio.