La palabra de Dios es buena, viva y eficaz - pero no es para nada inofensiva - es letal contra la necedad, es mortífera contra la mentira, es devastadora para la hipocresía y es asesina de frivolidades - cuando te atraviese la palabra de Dios, tu estarás a salvo pero tu pecado estará en grave peligro; y qué bueno que así sea.
La biblia es la única espada que puede traspasar nuestro ser, cercenar nuestra cabeza y rebanar nuestro corazón y en ese ataque, en vez de dejarnos muertos nos brinda vida.
Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos. {Hebreos 4.12}