Navidad significa que el objeto de nuestra adoración se ha encarnado; se ha hecho visible, palpable, cercano - podemos comer con él, platicar con él - él puede tener hambre, sudar, dormir, cansarse, y morir; es en todos los sentidos, la plenitud de la divinidad en carne y hueso. (Colosenses 2:9). Este niño es el puente entre lo eterno y lo temporal, entre lo celestial y lo terrenal - el Dios infinito, eterno y omnipotente ha tomado forma humana. En palabras de Juan, "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros" (Juan 1:14). Este niño, Jesús, es Dios hecho visible, palpable y cercano.