Si hay algo más grave que DECIR mentiras, es VIVIR una mentira - conducirse en falsedad, tener una conducta engañosa - fingir lo que no es, vivir de apariencias, disfrazarse de hipocresía.
Dios, que todo lo ve, no puede ser engañado por nuestros disfraces de piedad - por eso nos llama a quitarnos toda máscara de falsedad.
Él nos llama a reconocer nuestra verdadera condición de pecado y perdición; y a partir de ahí, hacer una nueva criatura - no aplicará maquillaje, no fabricará un remiendo, no rellenará grietas - Él hará todas las cosas nuevas. Porque la vida cristiana es andar en la verdad; es caminar en justicia, es vivir en integridad - aquí las máscaras salen sobrando; Cristo nos lava en su sangre, y nos encamina en la verdad - para vivir en santidad.
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. (Sant. 1.22)
¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. (Mat 23.26)
Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efe. 4.24)