LA REFORMA PROTESTANTE No fabricó doctrinas nuevas; sino retomó la doctrina abandonada. No produjo otro evangelio, solo proclamó el que muchos ignoraban. No reinventó la religión cristiana, sino promovió un avivamiento.
Una de las doctrinas fundamentales que la Reforma revindicó es la doctrina del PACTO - Dios se relaciona con sus redimidos en el marco de un pacto donde Él es el benefactor y sus redimidos son sus beneficiarios.
Pero una vida reformada no consiste sólo en estudiar las doctrinas correctas, sino en vivir conforme a esas doctrinas; la sana doctrina ha de producir una vida piadosa; una entrega en devoción y fervor a Cristo, de lo contrario esa doctrina, por más pura y ortodoxa que sea, no será sino letra muerta.
Una VIDA REFORMADA es una vida de pacto con Dios evidente en:
Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena
para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
(Heb 13.20-21)