Necesitamos ayuda para darnos cuenta de esta incómoda pero importante verdad: NO somos tan grandes como pensamos, no somos tan geniales como queremos aparentar; no somos la gran cosa.
Esto se lo dejó en claro Dios a Israel en el pasado: No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más INSIGNIFICANTE de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado (Deut.7:7-8)
Y se lo deja claro también a la Iglesia de hoy: Fíjense, hermanos, en los que Dios ha llamado entre ustedes: pocos son sabios, poderosos o nobles, según los criterios humanos. Deliberadamente Dios ha escogido a los que el mundo considera TONTOS y DÉBILES, para avergonzar a los que el mundo considera sabios y fuertes. Ha escogido a los que en el mundo NO TIENEN IMPORTANCIA ALGUNA, para destronar a los que el mundo considera grandes. modo que nadie pueda jactarse en la presencia del Señor (1Cor.1:26-29)
LO QUE DIOS NOS QUIERE DECIR ES: “NO TE ESCOGÍ POR TU POTENCIAL, NI POR TUS MÉRITOS, NI POR TUS HABILIDADES, NI POR TU SIMPATÍA”
La entrada al reino de los cielos no es una alfombra roja ni es una pasarela de celebridades; no es un escaparate para la crema y nata del mundo. CRISTO NO VINO A BUSCAR TALENTOS, ÉL VINO A SALVAR PECADORES - Y aunque no nos guste, todo ser humano rico o pobre; graduado o sin escolaridad, influyente o de bajo perfil; todos entramos en esa categoría: pecadores - y por eso necesitamos a Cristo. Sólo la sangre de Cristo te puede dar acceso a su reino, todo lo demás es ACCESORIO temporal de esta vida.
JIM ELLIOT dijo: “No es tonto el que suelta lo que no puede retener, para ganar lo que no puede perder”
Ser pobre de espíritu es soltarse de esas cosas que parecen tan valiosas en este mundo pero no servirán de nada por la eternidad.
Ser pobre de espíritu es dejar de afanarse y preocuparse por obtener los triunfos y las ganancias que de todos modos no podremos conservar por siempre, y ocuparnos en aquello que realmente tiene plusvalía.
BIENAVENTURADOS los que se dieron cuenta que no son nada, que no valen nada, que no tienen nada que ofrecer, que la suma de todos sus logros terrenales es igual a NADA a la luz de la eternidad, porque en ese despertar, en esa consciencia dada por Dios, fue posible que Cristo se volviera TODO. Ese desencanto con lo vano hizo que CRISTO fuera tan valioso, tan importante, tan necesario y esencial, que todo bien temporal queda reducido a basura, comparado con Cristo.
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. (Mat.5:3)