Que Dios es amor, nadie lo discute - Que Cristo es salvador, todos lo dan por hecho - Que El ser supremo prepara el cielo para su pueblo, a casi nadie le sorprende - se asume que Dios es bueno, que ayuda a la gente, que perdona y recibe a las personas en el cielo... ¿Pero qué dice la gente si les comunicamos que en realidad, Dios está enojado con ellos? ¿Cómo reacciona aquel a quien le decimos que el cielo no es un premio para los bien portados y que de hecho, el infierno es a donde se dirige si no posee una justicia perfecta? ¿Qué responde aquel a quien le hacemos saber que Cristo, así como es misericordioso con quienes se rinden a él, será severo, castigador y ejecutor del infierno sobre los no arrepentidos?
No nos equivoquemos; la navidad fue el inicio del plazo de misericordia - el hijo de Dios inauguró el tiempo de consideración y auxilio para los que reconociendo su extravío y rindiendo su vida a Jesucristo reciban perdón de pecados y reconciliación con Dios. Pero el plazo expirará, la oferta de misericordia tiene fecha límite (desconocida para nosotros, pero establecida para el día del regreso de Cristo) - de manera que hacemos bien en aprovechar el tiempo y buscar a Cristo mientras puede ser hallado como salvador y redentor de nuestras almas.
Y le toca a la iglesia de Cristo ser portavoz tanto del anuncio del juicio venidero, como del plazo de misericordia que hasta hoy sigue en pie. Predicar la grandeza del amor de Dios sin advertir la gravedad del juicio divino no es predicar el evangelio completo.
El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. (Mar 1.15)