Los cristianos no están solos; han recibido de Cristo las ARMAS para mantenerse firmes contra las asechanzas del diablo, para hacer morir las obras de la carne y para combatir la corriente del mundo.
En dependencia y rendición al Señor del pacto, podemos echar mano de los recursos provistos para la batalla y celebrar la victoria que nos esta asegurada en Jesucristo.
¿Qué armas poseemos para luchar contra el pecado, el mundo y el diablo?
Una {A}samblea de creyentes
Una {R}evelación confiable
Una {M}esa de comunión
Una {A}monestación paternal
Un {S}ello de propiedad
Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. (1Tes.5.6)