La palabra de Dios, que es VIVA y EFICAZ no produce muerte ni daño, sino todo lo contrario: trae sanidad y vida, produce bienestar y plenitud - al ser traspasados por la palabra de Dios somos vivificados en la verdad, la justicia y la esperanza - teniendo como patrón de vida la santidad y como promesa el reposo en Cristo.
La condición del hombre en pecado es de muerte, miseria y condenación, pero tan pronto como la palabra viva y eficaz de Dios nos atraviesa, comienzan a hacerse notorios los signos vitales de la regeneración; nuevas fuerzas, nuevos pensamientos, nuevos deleites: NUEVA VIDA.