Temor, malestar, desesperación, bancarrota, fragilidad, tristeza… NO, este no es el diagnóstico de una persona en la cumbre del éxito ni de un individuo radiante de gozo - este es un cuadro de alguien miserable, alguien en verdaderos aprietos – sorprendentemente, es en esta situación donde no habiendo nada de qué alardear, ni nada que ofrecer, que la gracia salvadora se nos ofrece abundante y generosamente - es a este punto de desesperación y angustia que Dios nos conduce para que su gracia y misericordia en Cristo sean nuestro único consuelo y nuestra sola esperanza.
¡Señor, no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira!
{Salmo 6}
PENITENCIA es ARREPENTIMIENTO; no estaríamos hablando de arrepentimiento, si no tuviéramos un problema con el pecado, pero lo tenemos:
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1Jn.1:8-9)
Según podemos ver en el Salmo 6, el arrepentimiento se compone de varios elementos y aspectos:
{1} El arrepentimiento es una rendición en TEMOR ante la Santidad y severidad de Dios.
{2} El arrepentimiento es MALESTAR intenso con el pecado.
{3} El arrepentimiento es DESESPERACIÓN por una solución al problema del pecado.
{4} El arrepentimiento es una declaración de BANCARROTA espiritual en humillación.
{5} El arrepentimiento es un reconocimiento de la FRAGILIDAD humana.
{6} El arrepentimiento es TRISTEZA y aflicción de espíritu.
{7} El arrepentimiento es SANTIDAD en oposición al camino de impiedad.
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Mateo 5:3
Muchas veces el cristiano no es el que peca menos, sino que se arrepiente más; vive cada día anhelando más de la santidad de Dios y siendo más consciente de la gravedad del pecado.