Para los creyentes en Cristo Jesús, la palabra de Dios es tan necesaria y valiosa como lo es la leche para los recién nacidos.
Por la palabra de Dios somos nutridos y alimentados espiritualmente - en su palabra hallamos saciedad y fortaleza para nuestro ser.
Se deshace mi alma de ansiedad; SUSTÉNTAME según tu palabra.
Mi PORCIÓN es Jehová; He dicho que guardaré tus palabras.
MEJOR me es la ley de tu boca que millares de oro y plata.
Vengan a mí tus misericordias, para que viva, porque tu ley es mi DELICIA.
VIVIFÍCAME conforme a tu misericordia, Y guardaré los testimonios de tu boca.
Si tu ley no hubiese sido mi DELICIA, Ya en mi aflicción hubiera perecido.
¡Cuán DULCES son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.
Salmo 119