TODOS somos ambiciosos, porque todos andamos detrás de algo - ¿Pero en qué son diferentes las ambiciones de los santos?
No es lo mismo tener conocimiento de Dios que experimentar una relación con Dios - y lo asombroso de nuestra relación con Dios es que no es una relación con una persona, sino con TRES personas.
Tal como no es lo mismo tomarse un café con un amigo, que hacerlo con tres, así mismo, nuestra experiencia en el cristianismo es una comunión profunda, bendita y alegre entre cuatro personas; el cristiano, el Padre, el Hijo y el Consolador.
La pregunta reveladora es ¿Disfrutas de relacionarte con estas tres personas? Hay gente que teme a Dios pero no disfruta a Dios - otros quieren recibir un servicio de Dios, pero no les interesa tener comunión con Él. Mucha gente quiere que Dios le escuche, pero no les interesa una conversación - sólo tienen un monólogo de peticiones.
¿Anhelamos más de Dios o nos conformamos con lo mínimo?
¿Andamos buscando una mayor comunión, experiencia y gozo con estas tres personas o son sólo accesorios para uso eventual?
"Nosotros no queremos decirles qué es lo que deben creer, pues de eso ustedes están ya bien seguros. Lo que sí queremos es colaborar con ustedes, para que sean MÁS FELICES"
(2 Corintios 1.24 TLA)