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No es lo mismo ojo por ojo que odio por odio; una cosa es pedir la retribución justa del agravio y otra cosa es llenarnos de odio y desprecio. Aún cuando los cristianos tenemos enemigos, nuestros enemigos deberían percibir un trato diferente de nuestra parte; sobriedad, justicia y misericordia son la pauta del trato cristiano para con el prójimo - tal debiera ser la bondad y gentileza de los cristianos que incluso nuestros enemigos deberían percibirse bendecidos al tenernos como prójimos.

¿Por qué "ojo por ojo" no es lo mismo que "odio por odio"?

¿Qué tiene permitido aborrecer y odiar el cristiano?

¿Cómo es posible pedir "ojo por ojo" sin aborrecer al enemigo?

¿Por qué nos fabricamos enemigos generalmente?

¿Si alguien es mi enemigo, deja de ser mi prójimo?

 ¿Qué papel tiene el dominio propio en nuestro trato hacia los enemigos?

 ¿Es suficiente con "no desearle el mal" a mi enemigo, o Cristo demanda algo más?

¿Cómo podemos bendecir a nuestros enemigos?

Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.  (Rom 12.20-21)