A diferencia de los otros dioses - que tienen boca pero no hablan y tienen labios pero no pronuncian palabra alguna - el Dios del cristianismo es uno que HABLA; creó todas las cosas con el poder de su PALABRA y nos llama continuamente a creer, confiar y obedecer SU VOZ.
Puedes descubrir su VOZ en el libro de la asombrosa CREACIÓN ¿Oyes a los cielos contando de la gloria de Dios? ¿Oyes al firmamento proclamando la majestad del Señor? - También puedes percibir Su voz en tu CONCIENCIA que se muestra intranquila y culpable cuando algo va por mal camino; esa es también la voz de Dios. Él llama de muchas maneras y de muchas formas el CORAZÓN insatisfecho, vacío e infeliz es otra de las voces de Dios, alertándonos sobre lo inútil y vano que es tratar de vivir separados de él.
Pero su voz se ha hecho más clara y entendible de manera escrita; Él ha dejado constancia de su voluntad en la Biblia, que es su palabra, su CALIGRAFÍA inspirada, veraz, legible y poderosa para iluminar el sendero de regreso a él.
Y no conforme con darnos su palabra escrita, terminó haciendo que Su Palabra se volviera carne y habitara entre nosotros - el CRISTO salvador es la palabra de Dios en carne y hueso viniendo a rescatarnos y a darnos vida.
Puedes decir muchas cosas acerca de Dios, pero lo que no puedes decir es que él no ha hablado; porque no ha hecho otra cosa que llamarnos y extendernos en su palabra el camino, la verdad y la vida.
Dios habló en otro tiempo a nuestros antepasados por medio de los profetas, y lo hizo en distintas ocasiones y de múltiples maneras. Ahora, llegada la etapa final, nos ha hablado por medio del Hijo a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien creó también el universo.
Hebreos 1.1-2