“Este es el día que hizo Jehová; ¡Nos gozaremos y alegraremos en él!” (Salmo 118:24)
El día domingo —el día del Señor, el primer día de la semana— no es una simple opción espiritual para creyentes hiperactivos; es un regalo divino, un mandato sagrado y un privilegio glorioso. No es un día libre como lo entiende el mundo, sino un día santificado. Fue separado por Dios para Él mismo, redirigido por la resurrección de Cristo y sostenido por la práctica apostólica. Es un día SANTO.
El día del Señor incluye muchos aspectos de la devoción al Señor:
{S}olemnidad en homenaje a Cristo
{A}rmonía en la comunión de los santos
{N}utrición bíblica y doctrinal.
{T}iempo sabiamente invertido.
{O}frenda de alabanza y júbilo.