Creemos y confesamos que Jesucristo es la encarnación del Hijo de Dios, y por lo tanto, DIVINO. Pero surge una pregunta: ¿Experimentó realmente Jesús la plena humanidad? Algunos argumentan que, al ser el Hijo de Dios encarnado, Jesús no pudo haber experimentado completamente la naturaleza humana.
Pues bien, en este episodio consideraremos una sencilla pero fundamental verdad: JESÚS FUE UN HOMBRE NORMAL. No se hizo pasar por un humano, él fue humano en todo el sentido de la palabra; carne y hueso, sudor y lágrimas, hambre y sed, sangre y entrañas. Su encarnación es la base de nuestro consuelo y mediación.
Bajó a tomar el lugar del hombre, la criatura que introdujo el pecado. Y al hacerse hombre, puede compadecerse de los humanos en todos los aspectos.
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. (Heb 4.15)