Una guardería, eso es la "baby-glesia" - un bonito lugar con experiencias de consumo intensas - hay alegría, hay diversión, hay dinámicas, hay paseos, hay coreografías, hay sermones motivacionales, hay refrigerios y muchas sorpresas más.
¿Confrontación? NO, los bebés no aguantan eso. ¿Sólida doctrina? NO, podríamos aburrir a los pequeños clientes. ¿Amonestación y disciplina? Sí, ya habrá tiempo para eso cuando los pequeños crezcan; algún día - pero por ahora se encuentran en una bonita niñolescencia espiritual, los estamos apapachando, hablándoles bonito, arrullándolos con palabras "acordes a su realidad" - dejémolos disfrutar este cristianismo en modo Peter pan ¿Para qué acelerar las cosas? ¿Para qué complicarnos tan bonita "armonía"? Después de todo, Dios tiene su tiempo para obrar en cada persona, ya llegará el momento de crecer, por ahora, dejemos que la baby-glesia siga pegada al biberón.
Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;
(Heb 5.12-13)