Listen

Description

El pueblo de Israel pasó cuarenta años recorriendo el desierto como consecuencia de su olvido de Dios.

En Deuteronomio 8, Moisés exhortó a la siguiente generación a no repetir los mismos olvidos.

Pero a la muerte de Josué se levantó una generación "que no conocía a Dios" y terminó replicando las mismas fallas; se olvidaron de Dios.

No podemos minimizar esta grave debilidad del ser humano; tendemos a olvidar las cosas importantes, somos dados a extraviarnos y distraernos de lo que realmente importa. Por lo mismo, las advertencias dadas a Israel deben ser atendidas por la iglesia de Cristo; cuidémonos de NO OLVIDARNOS de nuestro Señor y su PACTO.

Una de las mejores maneras de mantener firme la devoción a nuestro Señor del pacto es recordando sus beneficios; ya que así entrenamos a nuestro corazón en producir gratitud y no queja, confianza y no incredulidad, dependencia y no vacilación, fidelidad y no idolatría - de esto depende gran parte de la vida piadosa; RECORDAR QUE FUERA DE DIOS NO HAY BIENESTAR NI SALVACIÓN.

Bendice, alma mía, al Señor, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor, Y NO OLVIDES ninguno de sus beneficios.

(Sal.103:1-2)