¿Y QUÉ GANÉ?
Cada día nos concede las mismas 24 horas. El gran dilema es ¿En qué se nos va la vida?
Donde están las prioridades, ahí es donde está el corazón, ahí invertimos las fuerzas, ahí concentramos la mente, ahí estamos dispuestos a consagrar la vida entera.
Nuestra agenda dice mucho acerca de nuestra verdadera religión y en algún momento tendremos que hacer EL RECUENTO DE LOS GASTOS - ¿Qué tanto invertimos en aquello que priorizamos y qué tanta ganancia – riqueza, sentido, gozo, bienestar – nos retribuyó.
Pero el cálculo hay que hacerlo NO al calor del momento, sino a la luz de lo eterno; y es ahí donde muchos terminan por darse cuenta de que no todo lo que brilla es oro, ni todo lo que deslumbra es verdadero tesoro.
"¿Qué obtiene la gente con trabajar tanto bajo el sol?" (Ecl.1.3)