La tensión entre la soberanía de Dios, la fe cristiana y nuestra responsabilidad personal de producir buenas obras está presente a lo largo de toda la biblia:
Somos salvos NO por obras, pero somos salvos PARA buenas obras. (Efesios)
La gracia de Dios se ha manifestado para salvación de un pueblo celoso de buenas OBRAS. (Tito)
La fe sin OBRAS está muerta. (Santiago)
Pero al final de cada día de perseverancia y andar con Cristo, hemos de reconocer que es sólo por la iniciativa de Dios, por su poder y su dirección, por su Espíritu y palabra, por su bondad y presencia; que podemos querer y hacer su buena voluntad - todo el mérito y toda la gloria son de él.
"Queridos amigos, siempre siguieron mis instrucciones cuando estaba con ustedes; y ahora que estoy lejos, es aún más importante que lo hagan. ESFUÉRCENSE por demostrar los resultados de su salvación OBEDECIENDO a Dios con profunda reverencia y temor. Pues Dios TRABAJA en ustedes y les da el DESEO y el PODER para que HAGAN lo que a él le agrada"
Filipenses 2:12-13