En 2012, con la destitución de Fernando Lugo en Paraguay, se inauguró un período de golpes "blandos" en América Latina: siguió en 2015 con Dilma Roussef y llegó en 2019 a la forzada renuncia de Evo Morales, presionado por fuerzas civiles y militares, lejos de lo que el calificativo "blando" sugiere. A nivel local, en los últimos cuatro años asistimos a un proceso de persecución política que nos enfrentó, una vez más y pese a gritar con contundencia Nunca Más, a la desaparición forzada de un militante: Santiago Maldonado. Hoy la historia se repite con Facundo Astudillo Castro. En plena pandemia del Covid-19 atestiguamos, también, situaciones degradantes: desde agresiones civiles a periodistas hasta el intento de los mismos sectores de ingresar por la fuerza al Congreso. @Emmavril nos propone leer de forma integral estos acontecimientos para, sin caer en falsas alarmas, pensar de cuánta solidez goza realmente nuestro sistema democrático en los tiempos que corren.