A partir de las oraciones y lecturas de la Misa del martes santo meditamos en la virtud de la humildad.
El evangelio nos hace considerar la traición de Judas Iscariote, uno de los apóstoles de Cristo.
Reconocer que somos débiles, que podemos caer y de hecho caemos. La experiencia de nuestra debilidad nos hará caminar con humildad, tomados de la mano del Señor.