El Universo 25 se limpiaba cada cuatro semanas, no había depredadores y la temperatura se mantenía a una constante de 20 grados. Por último y para rematar este paraíso jamás construido los roedores que comenzaron el experimento fueron seleccionados entre una élite escogida por el NIMH, es decir, ratones libres de enfermedades y en perfecto estado.
Después de la primera muerte, la muerte física o la segunda muerte es inevitable y es cuestión de poco tiempo.
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