Sin ninguna duda, la mejor manera de entender la benignidad que es fruto del EspĂritu, es ver la manera como Dios es benigno. Porque ya hemos dicho antes que la calidad del fruto que somos llamados a manifestar, la calidad del fruto que Dios desea producir en nosotros, y que quiere que nosotros exhibamos, es la calidad divina del fruto.