Los caminos propios del hombre son muy diversos y todos ellos le parecen buenos ante sus propios ojos, pero el camino de Dios a la salvación es uno solo, y éste camino es Jesucristo. Así que la conversión en parte consiste en el abandono de todos esos caminos que son buenos ante la vista del propio hombre para aceptar el único camino que es aceptable ante los ojos de Dios, el cual es Jesucristo.