Nuestro señor Jesús ha triunfado sobre la muerte y sobre el pecado, ha dejado en evidencia la prepotencia del pecador al mismo tiempo que nos invita a sobre ponernos al pecado a rechazarlo con todas nuestras fuerza pero nunca al pecador, una lógica tan contaría al actuar nuestro como cristiano, Un replanteamiento a nuestras estructuras y manifestaciones de fe, que parecieran en nada acercarse a la novedad de la presencia de Jesús entre nosotros. Quien nos enseño que "habrá mas alegría en el cielo por un solo pecador que lo entienda que por miles que no lo necesitan..."