En Colombia se anunció, en los pasados días, una nueva reforma tributaria que, entre muchas medidas, golpea el bolsillo de las clases menos favorecidas. Uno de los puntos toca directamente a varios productos de la explotación animal como la carne, huevos, pescado, entre otros. Esto quizás no nos afecte a los veganos, pero sí es un buen momento para reflexionar acerca de la indignación que causa la injusticia y también cómo con nuestras acciones y decisiones podemos mover los cimientos de un Estado dominado por los poderosos de siempre que, en casi todo el mundo, incluye a los ganaderos y empresarios de la explotación animal. Hoy los invitamos a parar de financiarlos y a salir a marchar (quienes quieran).