En una época en que la corriente dominante era el realismo mágico, Caicedo optó
por temas realistas, trataba los problemas sociales encarnados en la
Latinoamérica contemporánea. Y aunque la mayoría de sus escritos fueron publicados
póstumamente, conectó con quiénes sabían que no era necesario esperar
cien años de soledad para sentirse entendidos en el mundo.