En los últimos días del año, no siempre fallamos por rebeldes…
muchas veces fallamos por creer que ya lo tenemos todo bajo control.
Este episodio no habla de perfección,
habla de cómo incluso las personas correctas pueden dudar en el momento clave
y cómo, cuando intentamos explicarlo todo con lógica,
terminamos metiendo los pies donde Dios quería mostrar Su poder.
A veces no es falta de fe.
Es exceso de confianza en nuestra propia manera de resolverlo todo.
Este mensaje es una invitación clara:
callar la voz que quiere controlar
y aprender a confiar cuando Dios hace lo imposible.
Porque no todo se resuelve como pensamos…
pero todo se cumple como Él dijo.