De pronto, uno de nuestros mayores problemas puede ser que queramos resultados sin antes vivir el proceso. Con el mundo en el que vivimos hoy en donde abunda la gratificación inmediata, el querer obtener todo aquello que queremos de forma instantánea se ha vuelto parte de cómo somos. Sin embargo, lo que tiene valor y peso muchas veces tarda en llegar justamente por lo importante que es vivir el proceso.