Queremos tomar las mejores decisiones para afrontar la crisis, nos gustaría tener conocimiento del comportamiento del mercado y los cambios frecuentes de las decisiones políticas del gobierno para tener el control como antes de nuestras vidas. Así mismo, queremos ser demasiado optimistas al predecir la magnitud de la crisis y el principio de la recuperación; sin embargo, nos sentimos frágiles, pues experimentamos una incertidumbre que nos conlleva a tomar decisiones razonables para prepararnos ante algunos cambios que pueden representar un riesgos en nuestras vidas.