El primer episodio de la segunda temporada cuenta con el relato de una ingeniera ambiental que quiso, a partir de su deseo de devolverle algo a la región que la vio crecer, generar una oportunidad de salir adelante a aquellas personas que en el pacífico colombiano han sido víctimas de la violencia.
Por medio de su emprendimiento ofrece un espacio para que comunidades afro e indígenas tengan una vitrina en la que sus productos ancestrales puedan ser comercializados.