Dios nos mandó una invitación para volver a casa, una invitación con nombre y una hermosura inigualable, una invitación que se coló en esta tierra y caminó entre nosotros, una invitación que traía escrito nuestros nombres en su corazón, un corazón puro que venía con una misión heroica, una misión en Común Unión con su padre. Esa misión éramos y somos todos nosotros. Hoy nosotros llevamos nuestra mirada a la cruz y creemos que ese Jesús nos dio vida y hoy podemos tener COMUNIÓN no sólo con Jesús sino que también con el padre y su Santo Espíritu.
Maravilloso Jesús, Maravilloso amor del Padre, y maravilloso Espíritu Santo que nos conecta a esa COMÚN UNIÓN, a esa COMUNIÓN Con Jesús.