LA VERDADERA ESPIRITUALIDAD NOS PERMITE EXPERIMENTAR LA BUENA VOLUNTAD DE DIOS.
La influencia del Espíritu nos da la capacidad (y el deseo) para amar (aceptar, servir, perdonar, bendecir) a todo el mundo, sin importar su condición, personalidad, decisiones de vida, raza, nacionalidad, partido político o credo religioso. Las personas espirituales promueven la paz y la reconciliación. El resentimiento y la falta de perdón son opuestos a la espiritualidad. La mayoría de las características del fruto del Espíritu tienen que ver con la manera como nos relacionamos con otras personas. El fruto del Espíritu permite que los demás vean a Dios a través de nosotros y quieran conocerlo.