Felipe II y los inquisidores no repararon en métodos y gastos para calumniarlos, secuestrarlos o, como ocurriera con otros, asesinarlos. Ellos pudieron experimentar la oportuna protección de Dios y de sus hermanos en la fe, aunque esto último no impidió que el tribunal de la Inquisición los quemara “en estatua” el 28 de abril de 1562 en Sevilla, y colocara su obra en los índices de libros prohibidos.
”Casiodoro de Reina, murió en 1582. Hizo una traducción de la vulgata”. O “Cipriano de Valera, refugiado en Ginebra, tradujo la Biblia al Castellano (1602)” Gracias a la cuidada y económica edición facsímil que en 1992 hiciera la Sociedad Bíblica de España, hoy podemos disfrutar con mayor acceso el primer texto de Reina, y conocer las pocas modificaciones intnriducidas por Valera. Además, Casiodoro nos legó, como obras originales, la ya adelantada sobre la Inquisición , Comentarios en Latín a Mateo y Juan (Francfort, 1573).
¿Debemos hablar de la Reina-Valera-Encinas? Casiodoro de Reina, trabajó en equipo, e incorporó en el Nuevo Testamento parte de la traducción de Francisco de Enzinas, la cual era la primera versión del original castellano, impresa en Amberes (1543) y Ginebra (1556). Este segundo caso fue la edición de Juan Pérez de Pineda. De allí Casiodoro, con un pequeño arreglo, aprovechó desde Santiago hasta Apocalipsis. Reina conservó los resúmenes de los capítulos originales de Pérez, multiplicó el número de las referencias y notas en los márgenes y sustituyó las divisiones medievales de los capítuloc con letras mayúsculas, adoptando la que conocemos en versículos, tal como había hecho Roberto Estienne (NT griego(1546)