Neo estuvo flotando mucho tiempo en el espacio. Era cálido y agradable. Pero en un momento comenzó a faltarle el aire y sintió la necesidad de escapar. Despertó en una nave de cristal llena de luces y ruidos, y en ella viajó durante mucho tiempo. Tuvo que luchar contra monstruos espaciales; a veces ganaba, pero otras veces perdía y se enfermaba. Entonces llegaban unas manos que lo acariciaban para curarlo. Y un día esas manos que todo lo curan, por fin, lo liberaron.
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