"Este es mi cuerpo, que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía." (1 Corintios 11:24) En este día especial del Corpus Christi, se nos invita a contemplar el misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo, reconociendo su presencia real en la Eucaristía. Es un momento privilegiado para fortalecer la fe y renovar nuestro compromiso de seguir a Cristo. La Eucaristía es un sacramento de amor, porque revela el amor infinito de Dios por cada uno de nosotros. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El sacrificio y la entrega de Jesús constituyen un acto supremo de amor por la humanidad y por toda la creación. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15:13).