Los discípulos y discípulas amadas, en este domingo, nos invitan a mirar con atención a Tomás y a reflexionar.Personalmente, siempre he pensado y sigo pensando que Tomás es tratado injustamente, porque él nos muestra un camino, y su forma de creer es profundamente discipular.Tomás se separa de los otros discípulos, no acepta el testimonio de una experiencia que no ha vivido. Él quiere una experiencia personal. La resurrección no puede ser, para él, algo conocido solo de oídas. Solo llegará a creer cuando haya tenido una experiencia personal del Cristo. Insiste en que quiere tocar las heridas. Tomás desea un signo, algo muy característico en este Evangelio (Juan 2,18; 6,30).