El encuentro de los Magos con el Niño les hizo reflexionar y la adoración que le rinden les iluminó para cambiar el rumbo, para no encontrarse a los Herodes (del hoy), sino regresar a casa con planes de anunciar que el verdadero Rey de las naciones fue encontrado y la tarea es construir una sociedad nueva, basada en un nuevo proyecto: el del Mesías que nació.
Esta fiesta de la Epifanía o manifestación del Señor a los pueblos en “sombras y tinieblas” hace alusión a los que todavía no han recibido el mensaje de Jesús: son más de 5 mil millones en el mundo. Es una fiesta misionera que despierta en la comunidad cristiana su compromiso por la misión de compartir el anuncio de Jesús por los pueblos y naciones.
Hoy es un día para pedir que el Señor siga suscitando personas que, en cualquier situación y lugar donde se encuentren, “adoren” o sea, que descubran donde está el Niño y se pongan al servicio de este Rey que nació, de manera que un día, en el mundo, “sea por todos conocido y amado, nuestro Señor Jesucristo”.