En el camino hacia Jerusalén, diez leprosos claman: “¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!”.Eran excluidos de la sociedad, marcados por el dolor y el prejuicio. Jesús los escucha, no los rechaza, y los envía a los sacerdotes. En el camino, todos son curados. Pero solo uno, un extranjero samaritano, vuelve para agradecer. Él no solo recibe la curación del cuerpo, sino un encuentro profundo con Jesús, una invitación a superarse: “Levántate y vete, tu fe te ha salvado.”