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El quinto domingo de Cuaresma nos prepara para la contemplación del misterio pascual. Hoy estamos invitados a ir con Jesús a Betania, la casa de Marta, María y Lázaro. La pequeña comunidad de Betania, donde Jesús amaba quedarse, refleja la situación y el estilo de vida de las comunidades de los Discípulos y discipulas Amados. 

 

Betania, significa "casa de los pobres". Marta significa "Señora" (coordinadora): mujer que coordinaba la comunidad. Lázaro significa "Dios ayuda": comunidad pobre que esperaba todo de Dios; María significa "Amada de Dios": era la discípula amada, imagen de la comunidad. El episodio de Lázaro nos comunica esta certeza: Jesús da vida a la comunidad de los pobres. Jesús es la fuente de vida para todos los que creen en él.

 

La comunidad está en crisis por la muerte de Lázaro. Cuando llegó Jesús, las dos hermanas salieron de la casa y se encontraron con él. Dentro de la casa, hay tristeza por la muerte de su hermano. La comunidad se desmorona. La comunidad sin vida no atrae. Están buscando un signo de vida y esperanza.  Aún hoy existen muchas situaciones de muerte que desalientan, entristecen, debilitan nuestra creencia.

 

Lázaro muere. Después de cuatro días la muerte es absolutamente segura, el cuerpo comienza a descomponerse y empieza a despedir un mal olor (Jn 11,39). Muchos judíos se quedan en casa de Marta y María para consolarlas por la pérdida de su hermano. Los representantes de la primera alianza no traen nueva vida. Ellos solo consuelan. ¡Jesús es el que trae nueva vida!

 

En Jn 11, 4, Jesús afirma que la enfermedad de Lázaro no es para morir, sino para afirmar su poder sobre la muerte. Jesús es vida y en él está la vida (Jn 1,4). Este es un aspecto muy importante de la identidad de Jesús para las comunidades de discipulas y discípulos Amados. La fuerza de vida en él manifiesta claramente que él es el Mesías y el Hijo de Dios, capaz de resucitar a un muerto. Marta acoge esta revelación incluso antes de ver el signo que revela el poder de Jesús sobre la muerte y recibe la bienaventuranza: "¡Bienaventurados los que sin ver creen!" (Jn 20,28) y se convierte en modelo para las personas que desean seguir a Jesús.

 

Por eso el Jesús que presenta el Evangelista san Juan puede afirmar: "¡El que vive y cree en mí, no morirá jamás!" (Juan 11:26). ¿Cómo es que Jesús puede decir que viviremos para siempre? En la Primera Carta de Juan se aclara este misterio: "Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, cuando amamos a nuestros hermanos. El que no ama, permanece en la muerte " (1 Jn 3,14). El amor es la fuerza más poderosa que existe. Transforma personas y eventos. El amor acorta el tiempo: el futuro ya está en el presente, la resurrección tiene lugar hoy. ¿Creemos y vivimos esta realidad?

 

Es interesante la comparación entre el evangelista Mateo 16, 16-17 y el Evangelio de Juan 11, 27. En Mateo se pone en labios de Pedro la profesión de fe, y por eso es reconocido como una autoridad en la comunidad de los discípulos. En el Evangelio de Juan se pone en labios de Marta la profesión de fe. Es una triple profesión: "Señor, creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios que ha de venir al mundo" (Jn 11, 27). Marta profesa que Jesús es Señor, Mesías e Hijo de Dios, lo que indica que en la comunidad de los Discípulos Amados es Marta quien juega un papel igual al de Pedro en la comunidad de los discípulos.

Su profesión de fe se repite en Jn 20,31, indicando el objetivo de su Evangelio: "Esto se ha escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre".

 

Y nosotros hoy, ¿creemos?